viernes, 13 de abril de 2018

Qué bonita es la rutina cuando estás bien. Qué acogedora es la rutina cuando la vida te sonríe... Pero no.. nunca te fies de ella, no siempre trae cosas buenas consigo. A veces, y sólo a veces, te hace sentir frío, miedo, soledad, melancolía... a veces, no siempre, pero a veces la gente se olvida de demostrar, de querer, de sentir..., sí, quizá por culpa de la rutina, y ahí, justo ahí, debes admitirlo: has perdido.
Cuando un corazón se hiela, se olvida, se marchita... No habrá nunca forma de recuperarlo. Por eso no dejes de besar, de querer siempre del todo y no a medias, no dejes de demostrar ni de gritar lo que sientes porque si lo haces ya está, de nuevo habrás perdido.

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