
Jovial y triste invierno
Hacía mucho que no nevaba... tanto que no recuerdo haber visto nevar contigo. Has tenido que irte, has tenido que alejarte para que del cielo comenzasen a caer copos tan grandes como la sensación de dolor que dejaste impregnada en mi habitación. Y no sé si debo o no alegrarme de ello. No sé si debo tomármelo como un cambio, como una renovación que ya llevaba necesitando mi vida, o bien como un símil de felicidad fracasada. Sí, algo así como que nunca conseguí hacerte feliz igual que nunca el cielo consiguió despegar sus copos mientras estábamos juntos. Lo único que sé es que nunca pude reírme a carcajadas mientras mi mirada se repartía entre tu cara y el cielo cuando el paisaje comenzaba a blanquecer, sin embargo.. eso importa poco ya.
Nunca volveré a fiarme de nadie si la nieve no consigue garabatearnos el corazón al menos una vez en la vida.